IX ENCONTRO GALEGO DE ESGRIMA ANTIGA

La AOUREA convierte Seixalbo en la capital de la Esgrima Histórica

La cita comenzaba a las diez de la mañana, y como con cuentagotas, los asistentes estrechaban manos antes de enguantárselas para disfrutar del sábado en el CEIP de Seixalbo, que durante un día se convirtió en el epicentro de las Artes Marciales Históricas Europeas de Galicia.

La AOUREA convierte Seixalbo en la capital de la Esgrima Histórica
Esgrimistas en acción
Esgrimistas en acción

Un año más, las salas gallegas volvieron a darse cita en este encuentro donde el carácter formativo fue la nota dominante. Cincuenta esgrimistas procedentes de toda Galicia, además de invitados de la localidad asturiana de Llanes, la portuguesa de Oporto o de la ciudad de Ávila, estuvieron intercambiando conocimientos, impresiones, y también estocadas.

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La organización había previsto talleres de 45 minutos donde los asistentes podían escoger libremente qué estilo y arma mejorar. Especialmente populares fueron los talleres de montante, donde se pudo ver a muchos de los más jóvenes emplear una espada más grande que ellos; o el dedicado a espadín, donde los participantes se vieron obligados muchas veces, a desaprender su manejo habitual con las armas. Fue, además un evento, donde los más pequeños pudieron tener una aproximación más amplia a la disciplina, ya que acudieron varios niños que integran las escuelas deportivas que los anfitriones, la Asociación Ourensá de Esgrima Antiga, desempeñan en varios centros de Ourense.

Un evento donde todos quisieron destacar la amplia participación. Los encuentros gallegos surgieron como una vía de puesta en común de los distintos avances que cada sala realizaba, y que ha pasado a impartirse en bloques más cortos, pero en los que algún maestro mostraba su sorpresa por la alta participación. A mayores, permiten prestar atención y corregir defectos entre los alumnos que pasan por primera vez por los bloques impartidos. En total, cincuenta personas en el centro escolar de todas las edades, que pasaron el día entre aprendizaje y asaltos, que durante la tarde poblaron los campos de fútbol del centro escolar, donde en algún momento pudo verse hasta una veintena de tiradores midiendo fuerzas, más en un ambiente de disfrute que competitivo.

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Al mismo tiempo, los responsables de las salas aprovecharon para tomar el pulso a la situación de este deporte. En general, la sensación es que las Artes Marciales Históricas Occidentales viven un momento de crecimiento, donde se pasa de un pequeño puñado de personas a tener presencia en las actividades deportivas de varios colegios. Lograr ese mayor predicamento entre la gente ha conseguido desprender el rechazo inicial con el que comenzaron muchas salas, que han pasado a irse estableciendo y ser vistas con mejores ojos; gracias principalmente a dos factores: el contacto con los escolares y el asentarse en locales fijos en sus respectivas ciudades, lo que siempre ayuda a la normalización.

De cara al futuro, todo pasa por ese complicado proceso denominado consolidarse, donde las personas que ahora mismo ocupan la plaza de alumnos e iban siguiendo las instrucciones para manejarse con su broquel, su espada a dos manos o el montante, pasen a ocupar el lugar de los maestros en ese relevo generacional que toda disciplina necesita. Pero mientras ese momento no llega, todos ellos aprovecharon para medir fuerzas con oponentes ya conocidos, o cruzar armas por primera vez con algún camarada. Al final, muchos apretones de manos y recordatorios de revanchas que quedarán pendientes para futuros encuentros como el vivido el pasado fin de semana en Seixalbo.